Madrid, 18 de diciembre de 2024.- El juego es una forma de ocio profundamente arraigada, elegida en España por el 85,5% de los adultos. De ellos, 25,9 millones de personas recuerdan haber jugado a la Lotería de Navidad, mientras que casi 8 millones de clientes eligen el juego privado. Estos datos, aportados por los estudios que acaba de presentar Cejuego, Consejo Empresarial del Juego, patronal del sector de la que formamos parte, revelan que, lejos de ser un problema social, el juego es una actividad normalizada y una pieza clave de la economía española.
Entretenimiento social y responsable
Según el Informe juego y sociedad 2024, que este año presenta su decimoquinta edición, el sector ha retomado niveles previos a la pandemia, con 29,6 millones de españoles participando en juegos de azar, consolidándose así entre las actividades de entretenimiento más populares del país.
En momentos de crisis económica, el consumo de juego disminuye, y se recupera a medida que la economía mejora, mostrando que esta actividad es vista como ocio y no como una vía de solución económica. De hecho, el 92,6% de los jugadores no busca recuperar lo perdido, y más de la mitad considera que las pérdidas son el coste del entretenimiento, como quien compra una entrada de cine o teatro, lo que indica un enfoque responsable hacia la actividad.
En España, el juego es una forma de ocio muy popular: el 85,5% de la población adulta participa. La mayoría opta por los «juegos de ilusión», aquellos que presentan la promesa de un gran premio que puede cambiar la vida, ofertados por entidades públicas, SELAE y ONCE. El 17,9% opta por alguna de las ofertas del sector privado, con un componente más social y, en algunos casos, de reto mental.
José Antonio González Yañez, doctor en Sociología y autor del estudio, afirma que “Jugar es normal y es una forma más de ocio. Las cifras muestran que la mayoría de los jugadores tiene una actitud racional y controlada frente al juego. Esta percepción responsable y madura contrasta con el estereotipo de comportamiento impulsivo y descontrolado asociado tradicionalmente al juego”.
Reducción del juego problemático, una de las tasas más bajas del mundo
Los últimos datos confirman una baja tasa de juego problemático en España, situada en el 0,2% de la población. Este dato, avalado por organismos como la DGOJ, SELAE y el Ministerio de Sanidad, ubica a España entre los países con menor incidencia de juego problemático a nivel mundial. Además, el número de personas tratadas por esta patología ha disminuido de menos de 8.000 a 6.293 casos, lo que representa apenas un 0,017% de la población, una cifra inferior al umbral que la Unión Europea emplea para considerar una enfermedad rara.
“Los españoles tienen una relación equilibrada con el juego, aunque esto pueda sorprender a algunos. No hay un problema de adicción generalizada al juego, ni mucho menos una ‘epidemia’ que justifique obsesiones ideológicas”, explicó Alejandro Landaluce, director de la patronal CEJUEGO, en la presentación de estos informes el pasado 16 de diciembre en el Casino de Barcelona, evento al que asistieron diversos medios de comunicación, líderes de opinión, autoridades y actores de la industria, para conocer con transparencia la realidad de nuestro sector.
Landaluce añadió: “Los niños no entran en locales de apuestas, y quienes apuestan no son enfermos. Resulta grave que el Gobierno quiera condenar al ostracismo a quienes disfrutan del juego privado, especialmente si entendemos que el Estado es juez y parte en este sector”.
Empleo e impacto económico del juego
Gracias al Anuario del juego en España, impulsado por Codere a través de Cejuego y presentado en este mismo evento, podemos apreciar la relevancia del sector como motor económico.
La industria del juego es una palanca económica significativa en España, aportando, mediante impuestos y cotizaciones sociales, casi 2.500 millones de euros al Estado. De esta cifra, 1.600 millones provienen del sector privado, que además genera 47.000 empleos directos y sostiene 183.000 empleos indirectos en otros sectores, especialmente en la hostelería. El juego en su conjunto representa el 0,76% del PIB español, con un gasto de más de 30.000 millones de euros, de los cuales el 0,4% es producto del sector privado.
Asimetría entre el juego público y privado
Pese a estos datos, existe una evidente asimetría en el trato que recibe la oferta pública respecto a la privada, tanto en exenciones fiscales como en restricciones a la actividad.
Como bien explicó Alejandro Landaluce: “Mientras el juego privado sufre restricciones severas en sus comunicaciones, en los medios se promocionan los productos de la ONCE y SELAE. En breve comenzará la campaña de la Lotería de Navidad, una bellísima tradición española que todos disfrutamos, pero que no debería representar una discriminación hacia el juego privado. La lotería o los “rascas” son tan inocentes como nuestros productos, ni más ni menos. Es más, estudios muestran que las personas con juego problemático los utilizan en mayor medida. No queremos demonizar a nadie, pero sí exigimos igualdad y justicia. El Tribunal Supremo ha dictaminado que las entidades benéficas pueden comunicar únicamente su labor benéfica. Entonces, ¿por qué no se cumple esto en un país que se rige por el Estado de Derecho? Al final, lo que consigue el Gobierno con su discurso es que el juego privado disminuya, mientras que el público crece. En otras palabras, las políticas actuales benefician al juego público en detrimento del privado”.
Perfil del jugador
A pesar de la amplia participación, el 15% de los españoles entre 18 y 75 años no participa en ninguna forma de juego, por razones que van desde la aversión personal hasta factores ideológicos, religiosos y económicos.
Este grupo de no jugadores se caracteriza en gran parte por residir en hogares con dificultades económicas, reflejando una relación entre poder adquisitivo y participación en actividades de ocio. Por otro lado, los menores de 25 años muestran una menor tasa de participación en comparación con otros grupos, desafiando el estereotipo de que el juego atrae más a los jóvenes. Además, en promedio, los hombres y quienes tienen mayor estabilidad económica tienden a participar más en juegos de azar.
Transparencia como sello de identidad
El anuario del juego en España y Juego y sociedad son dos estudios que Codere impulsa a través de Cejuego, patronal de la que formamos parte. Este es un compromiso de la industria para ofrecer a la opinión pública una imagen real y sin filtros de su realidad, que permita orientar las decisiones políticas y administrativas sobre una base sólida de datos y no sobre mitos creados alrededor del sector.
Porque, por más que se insista en imponer sesgos ideológicos, la realidad es evidente: el juego privado no crece desmesuradamente ni aumenta el número de personas con problemas de juego.
Este sector ha colaborado y seguirá colaborando con todas las partes para avanzar en la protección del usuario mediante medidas responsables y razonables, permitiendo así que los ciudadanos disfruten del ocio en libertad y sin discriminación.
Si quieres conocer con detalle el Informe juego y sociedad 2024, haz clic aquí
Para consultar el Anuario del juego en España 2024, haz clic aquí