Editorial 27 de octubre

Apreciado equipo:

Quienes formamos parte de esta industria sabemos que el juego convive de forma casi estructural con una percepción social crítica que no siempre refleja la realidad de una actividad legal, regulada y elegida libremente como forma de entretenimiento por millones de personas. Por eso tenemos la responsabilidad de explicar con transparencia qué hacemos, cómo lo hacemos y cuál es nuestra aportación a la sociedad.

Aunque su continuidad está en debate, la reciente decisión de Brasil, país en el que no estamos presentes, de prohibir las apuestas deportivas y los juegos online de cuota fija apenas tres años después de haber regulado esta actividad nos recuerda hasta dónde puede llegar este cuestionamiento. Sin llegar a este extremo, la presión también está presente en algunos de nuestros mercados. En México, el impuesto especial que grava los ingresos de juego, una vez descontados los premios, ha pasado este año del 30% al 50%, un incremento planteado, entre otras razones, por el impacto social atribuido a la actividad. Bajo argumentos similares, en Argentina distintas iniciativas plantean un endurecimiento de la regulación del juego online.

Proteger a los colectivos vulnerables, prevenir el juego problemático y combatir la oferta ilegal forman parte de nuestro compromiso como operadores. Pero hacerlo de forma eficaz exige regular desde el conocimiento de la realidad, evaluar la eficacia de los controles existentes y distinguir claramente el juego legal del que opera al margen de cualquier supervisión, que es en muchos casos el verdadero problema.

Por eso, en España, donde sigue pendiente la reforma de la Ley del Juego, este mes hemos impulsado junto a la patronal el I Foro Cejuego y presentado Juego y Sociedad 2026. El encuentro reunió a representantes de la Administración, empresas, sindicatos, hostelería, asociaciones de prevención y ámbito académico para favorecer el diálogo y contribuir a que las decisiones sobre el futuro de la industria se adopten desde la evidencia y teniendo en cuenta a todos los actores implicados.

Los datos ayudan a poner la realidad en perspectiva. El informe señala que 31 millones de españoles de entre 18 y 75 años participaron el pasado año en alguna modalidad de juego, en su gran mayoría de forma ocasional y por entretenimiento, mientras que la tasa de juego problemático se mantiene en torno al 0,25% de la población adulta. Son cifras que permiten reconocer los riesgos sin convertirlos en la definición de toda una actividad que genera entretenimiento, empleo y recursos para la sociedad.

Una labor que desarrollamos también en otros mercados. En Italia, el trabajo continuado de nuestros equipos en favor de un juego legal y responsable ha recibido este mes un reconocimiento: Alejandro Pascual e Imma Romano han sido incluidos entre los 50 profesionales seleccionados por Forbes Italia y SiGMA World por su contribución a la evolución del sector regulado en el país.

Debemos seguir avanzando en esta dirección, explicando con transparencia la realidad de nuestra actividad y contribuyendo con datos, rigor y responsabilidad a su reconocimiento. Gracias por vuestro trabajo y profesionalidad, con los que cada día contribuís no solo a construir una Codere mejor, sino también a poner en valor nuestro sector y reforzar la confianza en él.

Atentamente,

 

 

Gonzaga Higuero

CEO y presidente del Consejo de Administración de Grupo Codere

(27 de octubre de 2026)

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