
Madrid, 27 de octubre de 2026.- Durante años, hemos utilizado la IA como un asistente capaz de responder preguntas, redactar textos, resumir información o ayudarnos a realizar tareas más rápidamente. Sin embargo, la tecnología está evolucionando hacia una nueva generación conocida como IA Agéntica (Agentic AI). Estos sistemas ya no solo generan respuestas, sino que pueden planificar tareas, tomar decisiones y ejecutar acciones utilizando distintas aplicaciones y herramientas para alcanzar un objetivo concreto. Y en Codere, asumimos esta transformación como una oportunidad clave para innovar reforzando siempre nuestro compromiso con la seguridad y el rigor corporativo.
La evolución hacia agentes autónomos y blindaje de la información
Hace unos años, varios empleados de una importante empresa tecnológica utilizaron asistentes públicos de IA para revisar código y documentación interna de proyectos. Aunque el objetivo era agilizar su trabajo, la información salió del entorno corporativo y la compañía tuvo que revisar por completo sus políticas de uso de IA. Este caso sirvió como recordatorio de una realidad cada vez más importante, la necesidad de utilizarla con los mismos criterios de seguridad que cualquier otra herramienta corporativa.
Al adentrarnos en la era de los agentes inteligentes, los riesgos se multiplican si no actuamos con rigor. Los puntos clave de exposición en el entorno corporativo se resumen en:
- Fuga de información – Introducir datos sensibles en asistentes públicos o herramientas no autorizadas puede provocar que información confidencial abandone el entorno corporativo. Información financiera, datos de clientes, estrategias de negocio o documentación interna nunca deben compartirse fuera de los canales aprobados por Codere.
- Exceso de permisos – Un agente inteligente solo debería disponer de acceso a la información necesaria para realizar su función. Cuantos más privilegios tenga, mayor será el impacto potencial de cualquier error, fallo de configuración o uso indebido.
- Robo de credenciales – Los agentes utilizan cuentas, claves y tokens para acceder a otras aplicaciones. Si estas credenciales son comprometidas, un atacante podría actuar utilizando exactamente los mismos permisos que tiene asignados el agente.
- Prompt Injection – Uno de los riesgos emergentes más relevantes es el llamado Prompt Injection. Consiste en introducir instrucciones ocultas dentro de correos, documentos o páginas web para intentar manipular el comportamiento de un agente de IA y conseguir que realice acciones que no debería ejecutar. Actualmente, este tipo de ataques está siendo estudiado activamente por fabricantes, investigadores y organismos especializados.
- Automatización de errores – Una persona puede cometer un error puntual, un agente de IA puede repetir ese mismo error miles de veces en pocos minutos. Por ello, los procesos automatizados deben mantenerse siempre bajo supervisión humana, especialmente cuando intervienen en decisiones con impacto en el negocio.
Estrategia global, defensa activa y la visión corporativa
Los ciberdelincuentes ya están utilizando la IA para crear correos de phishing más convincentes, automatizar campañas de fraude, generar contenidos falsos (deepfakes) o personalizar ataques con rapidez y credibilidad. Ante este panorama dinámico, las organizaciones no podemos quedarnos atrás y debemos integrar esta innovación directamente en nuestros escudos defensivos. En este sentido, Fanny Pérez, directora corporativa de Ciberseguridad de Codere, señala que “la integración de la Inteligencia Artificial en nuestras operaciones nos ofrece una oportunidad extraordinaria para mejorar y escalar la eficiencia de nuestro negocio, y también para transformar nuestros propios procesos de ciberseguridad. Estamos utilizando la IA para fortalecer nuestras capacidades de detección, análisis y respuesta, anticiparnos a las amenazas e identificar comportamientos anómalos en tiempo real. Pero aprovechar todo su potencial exige avanzar con una visión predictiva de la ciberseguridad y con una gobernanza global sólida. En Codere trabajamos para que la incorporación de modelos avanzados y agentes autónomos vaya siempre acompañada de un control estricto de los accesos, una adecuada protección y visibilidad sobre los datos y mecanismos de supervisión que garanticen un uso seguro y responsable de estas tecnologías.
La IA nos permite ganar velocidad, capacidad de análisis y eficiencia, pero la verdadera resiliencia se construye combinando tecnología, procesos y personas. Por eso, nuestro objetivo es que las herramientas de vanguardia estén siempre alineadas con la estrategia corporativa y con el criterio y la experiencia de nuestros profesionales”.
Gobernanza, responsabilidad y el valor del equipo
La IA puede redactar un informe excelente, generar código o resumir cientos de páginas en segundos, pero también puede inventar datos, citar referencias inexistentes, sacar conclusiones incorrectas u omitir información importante. Por eso debe entenderse siempre como un asistente, nunca como un sustituto del criterio profesional, la responsabilidad sobre cualquier decisión sigue siendo de las personas. Para aprovechar todo su potencial de forma segura en Codere, es fundamental aplicar los mismos principios de protección que utilizamos con cualquier otro sistema de la compañía.
Esto implica trabajar únicamente con las herramientas autorizadas por la organización, evitar compartir información confidencial en plataformas públicas, revisar y validar siempre los contenidos generados antes de utilizarlos y garantizar que los agentes inteligentes dispongan únicamente de los permisos estrictamente necesarios. Del mismo modo, debemos mantener una actitud crítica ante mensajes o solicitudes inusuales y asegurar la supervisión humana en todos los procesos automatizados con impacto en el negocio.
Ante cualquier duda relacionada con el uso seguro de esta tecnología, recuerda que el equipo de Ciberseguridad está a tu entera disposición para ofrecer apoyo, resolver consultas y orientarte en el día a día.
La IA cambiará nuestra forma de trabajar de la misma manera que lo hicieron Internet o el correo electrónico. Su potencial es enorme, pero también lo son los riesgos de un uso inadecuado, la mejor protección seguirá siendo siempre una combinación de tecnología, procesos, supervisión humana y sentido común.
El futuro del negocio depende de nuestra capacidad para innovar con audacia y protegernos con inteligencia. Al integrar la tecnología con responsabilidad y mantener nuestro criterio en el centro, convertiremos cada desafío en una ventaja competitiva para Codere. Juntos construimos una compañía más eficiente, resiliente y preparada para liderar la transformación digital del sector.
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